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Altiplano Chileno. Un ecosistema Único.

Los paisajes naturales y humanizados se distribuyen de manera diferente sobre el territorio, en función de la organización y la interacción de los elementos que los constituyen. En los paisajes naturales, por ejemplo, las características de la flora y de la fauna están estrechamente relacionadas con factores geográficos físicos, como la latitud, la altitud, el clima, el relieve o las características de los suelos. En cambio, en aquellos paisajes humanizados, estos factores pierden, en mayor o menor medida, su influencia y son complementados o suplantados por otros de carácter histórico, cultural o económico.

 

La compleja geografía de Chile ha determinado una gran cantidad y variedad de paisajes naturales y, en consecuencia, de una rica diversidad de ecosistemas. Las poblaciones vegetales y animales de los ecosistemas ocupan unas determinadas áreas o medios, de mayor o menor extensión, que se denominan "hábitats".

 

El territorio chileno presenta hasta doce conjuntos naturales o ecosistemas: Altiplano, desértico, de los matorrales desérticos, de las islas oceánicas, mediterráneo, andino, de las araucarias, bosque siempreverde, bosque deciduo austral, de los canales, patagónico y del territorio chileno antártico.

 

Ecosistema del Altiplano

 

Los límites geográficos aproximados del Altiplano son por el norte, los 17°45' de latitud Sur, y por el sur, los 26° de latitud Sur; hacia el oeste, su límite viene determinado por las cumbres de las cordillera andina y el desierto; y hacia el este, su límite es una línea que pasa por las cimas más altas de aquélla. Administrativamente, este ecosistema está compartido por las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.

 


Relieve e hidrografía

 

En este sector nortino, la cordillera de los Andes presenta un relieve caracterizado por vasta planicies a gran altitud que se han ido configurando con los aportes fluviales de materiales de origen volcánico, y de areniscas y conglomerados. Otro de los rasgos orográficos de la zona altiplánica son los volcanes con nieves perpetuas que se elevan sobre las planicies. Entre los de mayor altura destacan el Llullaillaco (6.739 m), Parinacota (6.342 m), Guallatiri (6.063 m), Socompa (6.051 m), Tacora (5.980 m) e Isluga (5.551 m). Algunos de estos conos volcánicos permanecen todavía activos.

 

Los principales cursos fluviales son el Caquena y el Lauca, río este último que da nombre a unos de los parques nacionales más hermosos del mundo. Ambos cursos fluyen hacia el este, y el Caquena recibe en su tramo más septentrional el nombre de río Cosapilla, que marca el límite territorial con Bolivia. En el Altiplano también existen cuencas cerradas que dan origen a impresionantes lagos como el Chungará, uno de los más altos del planeta, a 4.500 m de altitud. Otra cuenca cerrada es el salar de Surire, situada a 4.250 m de altitud, y en cuyo borde suroriental presenta aguas termales, con olor sulfuroso y columnas de vapor que se divisan desde lejos.

 

Dominios climáticos del Altiplano

 

En esta zona se combinan influencias climáticas tropicales y continentales, matizadas por el efecto que la altitud provoca en ellas. El descenso de la presión atmosférica y de la humedad relativa del aire a medida que aumenta la altitud origina dos dominios climáticos. Has 4.000 m de altura existe un régimen de lluvias estivales, de diciembre a marzo, nueve o diez meses áridos y tres mese muy fríos en invierno. A partir de esta altitud, la aridez es absoluta entre siete y diez meses al año, y las temperaturas son extremas en el día y la noche, con una oscilación térmica de los 20°C sobre cero durante el día a los 20°C bajo cero por la noche.

 

Pese al bajo régimen de precipitaciones, unos 115 mm al año de media, y de las bajas temperaturas medias anuales, con registros inferiores a los 10°C durante diez meses, existen una serie de formaciones vegetales esteparias donde se desarrollan interesantes comunidades biológicas.

 

Comunidades vegetales

 

Según las especies de vegetales dominantes, en el altiplano chileno se distinguen tres comunidades principales:

 

El tolar andino, una comunidad constituida por arbustos bajos de un metro de altura aproximadamente, acompañada de plantas herbáceas de entre 20 y 30 cm. Las especies de arbustos dominantes son las tolas, y entre las numerosas especies herbáceas destaca la chachacoma. También se encuentran diversos tipos de cactáceas que al florecer acentúan la belleza del paisaje altiplánico.
 

El pajonal andino, formado por gramíneas perennes, de 60 a 80 cm y con crecimiento de champas aisladas, entre las que crecen hierbas más pequeñas. Las especies más frecuentes de gramíneas son la paja brava, usada en construcción de techos, y el iru.
 

Los bofedales, sectores permanentemente húmedos donde se desarrollan conjuntos de vegetación muy densos, cuyos restos compuestos dan origen a un suelo orgánico profundo y turboso. Entre las especies más características destacan el paco, la sora y el colipaco. El bofedal más notable es el de Parinacota, cuya alta productividad permite la existencia de una fauna abundante. Otra comunidad vegetal típica de este entorno, y que ha tenido que se protegida por estar en peligro de extinción, es la formada por la llareta, especie utilizada como combustible por su alto contenido resinoso.